domingo, 29 de marzo de 2020

4.Ta revolución industrial vs los sistemas administrativos del siglo XXI y el impacto del coronavirus en ellas


Antes de empezar  tenemos que tener en cuenta que la revolución industrial en la antigüedad se caracterizó tanto por los inventos como por los descubrimientos, desde allí  surgieron grandes cambios en los modelos de producción y en las organizaciones sociales. Gracias a estos en el siglo XVIII se fue implantando la primera revolución industrial que se encargaba de la transformación económica, social y tecnológica, mediado a esto se fueron implantándose más revoluciones  industriales hasta llegar a la cuarta que crea lo que se conoce como las fabricas inteligente, los sistemas ciberfísicos que son un mecanismos controlado o motorizado por algoritmos basados en computación en este caso controlan los procesos físicos. Esta «Industria 4.0» es la tendencia actual de automatización y el intercambio de datos, particularmente en el marco de las tecnologías de manufactura y desarrollo. Principalmente incluye los sistemas ciberfísicos, el Internet de las cosas y la computación en la nube.
Generalmente  los principios básicos de la Industria 4.0 son conectar máquinas, piezas de trabajo y sistemas, creando redes de sistemas inteligentes a lo largo de toda la cadena de valor, los cuales se pueden controlar de forma autónoma.
Algunos ejemplos en la Industria 4.0 son las máquinas que pueden predecir fallas y poner en marcha sistemas autónomos de mantenimiento o logísticas auto-organizadas las cuales reaccionan a los cambios imprevistos en la producción. 

los sistemas administrativos del siglo XXI se basan también en el uso de las tecnologías, dentro y fuera de la organización pero no solo se centran en eso si no que también se centran en la administración de recursos capital, financieros, físicos, talento humano entre otros, que siguen siendo válidos pero que se han renovado para adaptarse a las demandas y ofertas de las organizaciones en el mercado, que cada vez es más globalizado, este nuevo modelo también reestructuro la forma en que se hacen los negocios actualmente.
A partir de este supuesto el modelo administrativo del siglo XXI, el cual basa la organización en el uso de las tecnologías tiene como prioridad, la de impactar de una manera más eficiente y eficaz al consumidor final y/o cliente, con un mínimo de gasto de la organización prestadora del servicio. Este impacto está enteramente ligado al entendimiento de los datos y posterior análisis para convertirlos en información que recibe la organización y que después de procesarlo envía la organización (la organización envía información al mercado por medio de muchas maneras, pero principalmente la información va comprendida en dos puntos: en sus productos tangibles e intangibles y la forma en que se le presta servicio al cliente), con base en esto el cliente retroalimenta la organización (las diferentes formas de retroalimentación van desde comprar los productos tangibles e intangibles, la no compra de estos productos, las quejas, sugerencias o simplemente al no ser clientes serian las modificaciones que hace el mercado y que marcarían tendencias nuevas) y vuelve a iniciar el ciclo; la información y los datos, ahora más que siempre es bidireccional la comunicación entre todos los participantes en la cadena de valor, esto se da gracias a las tecnologías de la información, que cada vez toman más fuerza en nuestro mundo y son de fácil acceso para las organizaciones y para los individuos.
El impacto que tendrá la crisis del coronavirus en la en estos temas aún está por verse, pero las cifras que van publicándose dibujan un panorama sombrío.
La Oficina Nacional de Estadísticas de China divulgó caídas récord de la producción industrial, la venta al por menor o la inversión en activos fijos, lo que, sumado a otros índices, anticipan un colapso en múltiples ámbitos.
Según los expertos, los datos revelan la escala del daño causado por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y aumentarán los temores de una recesión global.

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Las cifras se dieron a conocer el mismo día en que el número de muertes relacionadas con covid-19 -la enfermedad que causa el virus- fuera de China sobrepasaron a las registradas en el país asiático.

También coincidió con el drástico recorte de las tasas de interés aprobado por la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, mientras las bolsas continúan en caída libre alrededor del mundo.

Caídas récord
En los primeros dos meses de 2020, tres indicadores económicos registraron descensos a doble dígito, con récords históricos, según informó la Oficina Nacional de Estadísticas el lunes.
La producción industrial (que mide la actividad manufacturera, minera y de servicios públicos) cayó un 13,5% interanual, la primera contracción desde enero de 1990.
Las ventas al por menor, un indicador clave del estado del consumo en la segunda economía mundial, descendieron un 20,5% interanual, el mayor derrumbe desde que se tienen registros.
Mientras que la inversión en activos fijos -que refleja gastos en artículos que incluyen infraestructuras, propiedades, maquinaria y equipos- se redujo un 24,5% interanual, otro récord a la baja.
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Estos datos, además, se suman a las malas cifras de la industria manufacturera en febrero, que se situó a su nivel más bajo desde 2005, según se difundió a principios de mes.
La caída es en su mayoría resultado de las medidas tomadas por China para contener la propagación del virus en el territorio, entre ellas, el cierre de fábricas o tiendas en todo el país durante semanas después de las vacaciones por el Año Nuevo lunar, que ya de por sí supone un fuerte parón.
Pese a que la segunda economía mundial vuelve poco a poco a la marcha, la situación aún no ha vuelto a la normalidad.
Según el Índice Empresarial Nacional de la firma de investigación Trivium, hasta el 16 de marzo la economía china estaba operando al 69,5% de la producción normal.
"Las restricciones a la actividad industrial se han solucionado en su mayoría. La gran preocupación ahora para las empresas es la débil demanda", apuntaron desde la firma.
Y es que desde el principio de esta crisis una cosa ha estado clara para los economistas: que el covid-19 afecta ambos lados de la economía, tanto la cadena de suministro como la demanda.
El suministro de bienes y servicios se ve afectado porque las fábricas y las oficinas cierran y como resultado la producción cae. Y al mismo tiempo la demanda también lo hace porque los consumidores se quedan en sus casas y dejan de gastar.

Integrantes:

Kleiver Fernández
José Noguera
Jheison Villalta